"no amar en seco, con tanto dolor"
sacada de onda, cabisbunda y meditabaja.
ayer, tal como lo había planeado, fue un día relajado y semi hogareño (el semi no lo voy a explicar) después de medio día vino Lety, álias L, álias la viuda negra, álias letocha a visitarme. decidimos dedicarnos toda la tarde a guapearnos y ponernos chingaderas para el pelito, exfoliarnos los pies y enmascarillarnos la cara. rico, rico...lo que me dejó sacada de onda, cabisbunda y meditabaja, fue la plática, llena de confesiones.
a lety la conocí hace muchos años, más de 10 en un congreso de equidad de género al que fui a Guanajuato, nos presentaron y pasamos una noche de copas, una noche loca en un baresito cuasisubterráneo que estaba en un túnel. hicimos clic de inmediato e intercabiamos teléfonos, que nunca marcamos.
después, nos volvimos a encontrar en una reunión nacional de análisis del conflicto en Chiapas. igual, nos fuimos de chelas casi toda la noche. al siguiente mes nos en encontramos en méxico en otro congreso. yo iba con gente de colima (mi negro pasado político jejé) que ella conocía bien, el michu, el negro, rosalba, memo y un argentino de cuyo nombre no quiero acordarme; fuimos a cenar al agapi mu, un restauramcito griego en polanco o en la condesa o algo así, pero la verdadera parranda comenzó en el tenampa y bailando cumbias afuera del blanquita, para después terminar filosofando en el depa de michu al sonoro rugir de la voz de eugenita león y la cumbia del pescado.
ahí también conocí al edgar blassio, que me dijo que no me fuera a querétaro, que era un rancho fresísima y lleno de gente mamona que no te da ni la hora. que él se sentía solo y excluido viviendo ahí, yo, irónica. le contesté que con mayor razón me iría, para hacerle compañía. já.
llegando allá lo busqué y comencé a colaborar con él en cosas del partido. apoyaba haciendo las minutas de las reuniones y servía de bufón del edgar que se aburría mucho. al mes llegó lety a trabajar con campesinos de la sierra y edgar decidió que yo sería su colaboradora. ¡perfecto! porque asi pude ir a jalpan, a san joaquín y a un montón de pueblitos que no me acuerdo cómo se llaman, pero que disfruté como enana. los recuerdos mas chidos son quizá de una comunidad en la que nos invitaron a comer birria de pollo hecha en pozo y nopales cocidos en penca, sentados en una piedra y comiendo sobre dos tortillas, porque la gente no usa platos. o la vez que chocamos cerca de una pequeña presa y tuvimos que pasar la noche ahí, refugiados en una casita donde nos ofrecieron el pescado más delicioso de toda mi vida.
pero lo más entrañable de esa época, fue sin duda mi convivencia con lety. ella es un ser de luz. su piel blanca, su estatura pequeñita y su extrema delgadez, la hacen aparentar mucha fragilidad. sin embargo, cuando toma la palabra, es capaz de manejar al público más difícil, de imponerseles. a lety nunca la escuché lamentarse de nada, ni criticar a nadie. era la mejor nalizando situaciones: lo bueno, lo malo y lo real, y aunque señalaba los errores cuando se cometían, más allá de críticas, sus comentarios parecían propuestas para mejorar. ella y edgar manejaban (en el buen sentido de la palabra) a la gente de una manera magistral. son oradores extraordinarios los dos. lo más chingón de lety (y de edgar, aunque no era tan evidente) era su tremenda necesidad (porque no creo que sea otra cosa) de ayudar a los demás. siempre involucrándose de más, uniendo parejas, pegando amistades rotas, presntando dinero, dando de comer, pichando las chelas y hasta apoyando en las tareas universitarias.
sin embargo, de ella poco se sabía. hija de papá de izquierda. su padre, profesor universitario, activista en el 68, su madre miembra de las comunidades eclesiales de base y de católocas por el derecho a decidir. tres hermanos. una carrera de sicología, un novio al que veía poco, muchos viajes, conocimiento de tooodo el territorio nacional y, para aquella época, de más de 10 países, aparte de la unión europea, clases en la universidad y trabajo en un instituto queretano de siquiatría. pero más allá nada. no tragedias, no tristezas, tampoco alegrías, ni nostalgias. a veces la cara más seria que de costumbre, a veces un "cómo estás?" menos eufórico que el de otros días, pero ella no soltaba prenda para nada.
convivimos más de seis meses, incluso compartimos casa un par de ellos, hasta que se tuvo que ir, porque en una universidad de no sé dónde, la solicitaban para colaborar en una investigación de no sé qué. regresó al año. yo ya había roto relaciones con la gene del partido, porque todos se fueron, edgar, ella, héctor, etc. y se quedó un grupo de izquierda derechosa que no servía para nada, pero esa es otra historia. ella regresó metida de lleno en un proyecto para trabajar con bipolares, que la tenía metida todo el día todos los días de la semana en una especie de manicomio particular, asi que nos veíamos poco; nunca fue a mis fiestas de cumpleaños, ni a las reuniones a las que la invitaba. trabajo, pensaba yo...pero cuando nos veíamos era bien chido, mucha risa, mucho interés por sabe de mi y de mi vida y veciversa, pero insisto, ella no soltaba prenda. hablaba del trabajo y a veces de su chavo, al que seguía sin ver mucho, pero sin bronca aparente; para esa época, el tema familiar se había eliminado.
en los últimos meses de la carrera, entré en una crisis de estres bien cabrona, que me llevó a andar sonámbula por la calle, a enfermarme del oído, de sistitis, de salmonela y de los nervios. así que acudí a ella. nunca me sentí tan protegida y cobijada y cuestionada también.
me vine a colima y ella venía a ver al edgar muy de vez en cuando y los encuentros eran bien chidos, pero los temas personales estaban eliminados por completo. sin emabrgo, ella seguía en su afán de ayudar y de ser amiga sin regateos. comenzó a andar con el amigo alexei y a los meses de vivir jusntos, éste murió en un accidente. lety se ausentó casi un año y de pronto resurgió para informar que se iba a rusia con edgar y rodrigo; había pedido un año sabático, cosa que nadie entedió, porque la terapia con la que estaba trabajando estaba a punto de dar resultados muy positivos y entonces se colocaía como la siquiatra-sicóloga o no sé qué, más chingona de américa latina.
se fue, regresó por la muerte de su madre. y quiere vivir en colima. esa es la historia conocida. pero ayer que estuvimos juntas me habló de cosas que no imaginaba y que tienen que ver con su trabajo en la siquiatría. jamas pense que una actividad profesional pudiera dañar tanto a alguien, de verdad. habló de pesadillas, de recuerdos de gente que no la deja, de niños que atendió porque tenían la necesidad de matar y cosas asi. me habló de cuando trabajó en una cárcel de alta seguridad y con niños esquizofrénicos en israel.
de ahí se desprende que no sea capaz de llevar una relación de pareja sana, porque convivir con tanta gente dañada ha terminado con sus nervios. y aunque es buena muy buena o por lo menos trata de serlo, en las noches tiene miedo. por eso, a pesar de que ha tenido una carrera reconocidísima y sale en la tele y le llaman de otros países (ahora de marruecos) ella ya no quiere ser exitosa, sino vivir en paz y sin pensar en el loco que la manoseó durante la terapia y que la amenazó con matarla porque un extraterrestre se lo está ordenando.
dice que si no habla mucho de eso es por ética. pero ahorita se siente en crisis. chale. sentí muy feo, porque ella me ha ayudado mucho y yo no sé cómo ayudarla, no supe qué decirle cuando me habló de tantas cosas que ha visto y que ha vivido. qué medo.
y lo triste es que siempre la vimos todos tan bien, que nadie pensó en que ella pudiera sentrse mal. chale, amiga, de lo único que soy capaz, es de decir que te quiero y has sido una luz en mi camino...gracias.



